Aloe Vera
La
historia del aloe vera se remonta a más de 4.000 años de antigüedad y
aparece, como planta esencial, en la botánica sagrada de numerosas
culturas como la egipcia, la hebrea, maya o china. En Andalucía
existían grandes plantaciones de aloe en tiempo de los árabes,
propagadores de su uso medicinal.
Originaria
de África oriental y meridional, está presente prácticamente en todo el
mundo y con gran profusión en Méjico yla cuenca Mediterránea. En la
mayor parte de África, en Madagascar y en algunos puntos de Asia.
Abundan, sobretodo, en la región del Cabo de Buena Esperanza.
DESCRIPCIÓN
El
áloe es un género de la subfamilia Asfodeloides de las Liliáceas, que
comprende más de 200 especies y se criaen laderas soleadas, a menudo en
lugares rocosos o pedregosos. Alcanza entre 2 y 3 metros de altura,
aunque raramente hasta 6 metros. Las especies del género de los áloes
son casi siempre leñosas, pero con las hojas muy grandes y carnosas,
dispuestas en grandes rosetones y con una espina recia en su extremo,
armadas de otras espinas marginales más pequeñas. Echan uno o diversos
bordos axilares que rematan en hermosos ramilletes. Las flores suelen
tener color rojizo, anaranjado o amarillento.
En Medicina se utiliza el jugo de sus hojas cuajado en una masa sólida de color muy oscuro, y muy amarga, llamada acíbar
muy rico en vitaminas, aminoácidos, minerales, oligoelementos y
encimas. Generalmente, se obtiene dejando fluir el licor que se escurre
de sus hojas cortadas transversalmente, por la cortadura de las cuales
rezuma colocadas sobre un recipiente a propósito. Este licor se deja
que se concentre y se vaya espesando al calor del sol o bien con calor
artificial.
MANTENIMIENTO Y CULTIVO
El
Aloe Vera, tiene dos enemigos naturales: el exceso de agua y el frío
por debajo de lo 0ºC. Es muy resistente a la plagas y a la falta de
agua. Su reproducción es mediante hijos. Cuando estos tengan una altura
de cuatro dedos, se separan de la planta adulta.
Para
su cultivo, es mejor hacerlo en maceta de barro en vez de plástico. La
llenamos con tierra normal de jardín con un 50% de turba, a partes
iguales. En el fondo pondremos un drenaje de dos dedos de grava. Se
cubrirá la planta hasta el nacimiento de las hojas, esperando un par de
semanas, para empezar su riego, así dará tiempo a cicatrizar sus
heridas durante el trasplante. Situar la planta en lugar soleado y
cálido, donde tenga mucha luz de sol. En el invierno, la protegeremos
del frío.
Propiedades y aplicaciones
El
aloe vera es el mayor regenerador de la piel presente en la naturaleza
protegiendo dermis, tiene un efecto humectante y de limpieza.
El
aloe vera penetra tanto en la dermis como en la epidermis, se absorbe
de forma rápida. Es un poderoso hidratante , muy útil en pieles
sensibles y estropeadas.
Al
acelerar el proceso de restauración celular, mejora un gran número de
afecciones cutáneas como irritaciones de pañales, quemaduras, picaduras
de insectos, heridas superficiales, erupciones o eczemas. Repara las
manos dañadas y alivia piernas y pies cansados y doloridos, así como
cicatrices, ampollas y callosidades.
También
es muy efectivo en la prevención o eliminación de estrías, evita las
arrugas prematuras y retarda las propias de la edad. Anti-inflamatorio
y analgésico, puede emplearse para complementar de forma natural
tratamientos de dolores articulares y musculares.
Al
ser un importante regenerador celular, cicatrizante , tonificante y de
alta penetración en la piel, su uso es muy adecuado para después del
afeitado ya que reduce el tamaño de los poros y, de forma rápida,
regenera las células rotas al paso de la cuchilla de afeitar, a la vez
que proporciona una gran sensación de alivio. Igualmente, es muy eficaz
utilizado después de la depilación, evitando erupciones, granos y
rojeces.
Es
muy utilizado como fortalecedor del cabello por sus agentes nutritivos,
que proporcionan suavidad, resistencia y flexibilidad.
El aloe vera es un buen filtro solar de rayos ultravioletas y ayuda a calmar las quemaduras y largas exposiciones al sol.