Manteca de Karité
UN SECRETO DE BELLEZA PROCEDENTE DE ÁFRICA
Allá
donde se mire, el paisaje africano de los alrededores Bobo Dioulasso,
en el corazón de Burkina-Faso, está salpicado por árboles majestuosos
de karité. Proporcionan desde siempre, su manteca preciosa a esta
región del Oeste de África. En esta región, uno no debe sólo protegerse
del sol, sopla un viento muy caliente, el Harmattan, que transporta en
su viaje infinitas partículas de polvo y arena que secan especialmente
la piel. Las mujeres y los niños se protegen de este soplo abrasador y
se untan generosamente el rostro y cabello con manteca de karité. De
este modo la piel conserva durante mucho tiempo su belleza, suavidad y
elasticidad.
Las
mujeres organizadas en grupos, recogen de manera artesanal, los frutos
de este árbol sagrado. Se extraen las nueces secas y trituradas,
formando una pasta que se amasa durante mucho tiempo, para obtener la
famosa manteca de Karité, conocida como un producto de belleza
universal e irremplazable.
Tradicionalmente, constituye una de las grasas principales en la dieta de estas tribus.
Muy
rica en ácidos grasos insaturados, la manteca de karité es un
regenerador celular natural con grandes propiedades suavizantes y
reestructurantes en arrugas y estrías , así como protector para labios
y zonas especialmente sensibles.
Propiedades y aplicaciones
La
manteca de karité destaca por su intenso y duradero poder hidratante en
rostro y cuerpo. Mejora la elasticidad de la piel por sus propiedades
nutritivas y alto contenido en vitamina F, componente vital de las
membranas celulares. La carencia de esta vitamina se advierte por el
enrojecimiento de la piel, su descamación y por la sequedad en uñas y
cabello.
La
manteca de karité es muy adecuada para tratar los labios resecos por el
frío, a los que aporta un atractivo brillo, y la nariz irritada por las
alergias de primavera o los resfriados de invierno.
Posee
un importante efecto antiestrías y antiarrugas , cuyo efecto se
advierte en pocas semanas. Su uso continuado garantiza los efectos
preventivos en el envejecimiento de la piel.
Una
cucharada de karité en el baño caliente extenderá una fina capa
invisible por todo el cuerpo, que quedará terso y con un suave aspecto
satinado. Como relajante , basta con masajear brazos y muslos para
obtener una sensación instantánea de bienestar muscular.
La
manteca de karité es muy efectiva en articulaciones de codos y
rodillas, dedos de los pies, talones y uñas, por lo que es muy
recomendable para antes y después del ejercicio deportivo . También es
muy adecuada su aplicación en la cara tras el afeitado.
El
karité actúa como potente agente protector y regenerador de cabellos
secos y estropeados. Se puede utilizar como mascarilla capilar antes
del baño o como aderezo del cabello tras el uso del champú.